Actualidad

Los beneficios de los sistemas foresto ganaderos

El modelo silvopastoril se presenta como alternativa productiva que aumenta la rentabilidad de los establecimientos agropecuarios y se destaca por la compensación de las emisiones de metano del ganado. La demanda internacional que se viene: carne carbono neutral.

El desarrollo foresto ganadero es posible y brinda múltiples beneficios. La experiencia que se lleva adelante en el Centro Operativo Experimental Tacuarendí, en el departamento de General Obligado del norte provincial, confirman las ventajas del sistema silvopastoril y como esta alternativa productiva puede posicionarse en diferentes regiones de la provincia y de todo el país. La sustentabilidad gana terreno.

La ganadería ha quedado en el ojo de la tormenta como contaminante atmosférico producto de las emisiones de dióxido de carbono CO2 y metano CH4. Sin embargo, los animales en pasturas y, más aún, en contextos silvopastoriles, pueden poner en parda emisiones y capturas, incluso ser carbono positivos.

Qué es el modelo

El modelo de producción foresto-ganadero consiste en integrar en un mismo espacio la producción de carne y madera. Se plantan árboles en la zona destinada al pastoreo, sin desplazar a la ganadería. Con este sistema el carbono que secuestra el componente arbóreo durante su crecimiento compensa las emisiones de metano del ganado. Se trata de un modelo de producción ya probado en algunas regiones de Argentina y el objetivo es extenderlo a otras áreas ganaderas del país. La oportunidad pasa por certificar la producción como “carne carbono neutral”, una demanda que cada día tiene más peso a nivel internacional.

El ingeniero agrónomo Mario Monti (Mat. 82-4-0063) compartió detalles sobre cómo la adopción de sistemas foresto ganaderos aumenta la rentabilidad de la producción agropecuaria e instó a los profesionales a capacitarse en esta área para fomentar su adopción.

Mejores indicadores

Es que la implementación de sistemas foresto ganaderos en establecimientos agropecuarios aumenta la rentabilidad de la producción agropecuaria, además de quedar demostrado que existen efectos positivos en el bienestar animal.

Los sistemas silvopastoriles son tendencia a nivel internacional y países como Canadá, Estados Unidos, Colombia, Brasil y Australia están apostado fuertemente a la adopción de los sistemas agroforestales. En Argentina actualmente existen medidas de promoción que constan de reintegros económicos, beneficios fiscales y exención del impuesto para la superficie afectada.

“Hay incentivos. Lleva un tiempo desde la plantación hasta que el árbol ya tiene las características adecuadas, se estima un período de tres años, pero el productor entra en un esquema de baja de gases de efecto invernadero y también podrá obtener bonos de carbono”, precisó Monti.

Ventana laboral y profesional

En ese sentido, consideró que las oportunidades laborales para los ingenieros agrónomos son muy importantes ya que la demanda internacional de carne carbono neutral cada día crece más. En algunos países el valor de la carne puede ascender hasta el doble solamente por tener certificación carbono neutro.

En el Centro Operativo Experimental Tacuarendí transformaron las plantaciones de caña de azúcar -tradicional en la zona- en alimentación animal, para pastoreo en forma directa o picado. Es una nueva orientación productiva. En la cuenca cañera por excelencia muta la producción y por eso se apuesta al sistema silvopastoril como nuevo modelo productivo.

“Es un trabajo muy fuerte a nivel local que tiene un gran desarrollo social en la región, lo que se hace en el Centro Operativo Experimental Tacuarendí”, resaltó Monti en el marco del conversatorio “Camino al desarrollo foresto-ganadero santafesino” organizado por Ciasfe 4 que contó con la participación del médico veterinario Duilio Santana y los ing. Agr. Elbio Lovisa y Carlos María Espíndola y la ing. Agr. Milvana Yaccuzzi.

Algunos números

Respecto a los animales por hectárea que se puede tener para compensar el carbono, según algunos estudios, se estimó que se podrían tener 20,62 cab/ha de cría y 13,12 cab/ha de invernada. Y actualmente también hay medición de carbono en suelo. El resultado en 2 ha de Eucalyptus arrojó una absorción de 41,75 tn de CO2 x ha, emisiones de carbono en cría 2 tn CO2 eq.  y emisiones en invernada 3,2 tn CO2 eq. La fijación de carbono se puede monetizar.

Si bien el modelo silvopastoril puede demandar una inversión de entre 700 a 1.000 dólares la hectárea, se trata de un proyecto a largo plazo con gran perspectiva de futuro. El desarrollo foresto ganadero genera un diferencial en valor muy interesante.

Para dejar en claro los beneficios del sistema Monti subrayó: “La ganadería es la caja chica, la forestación es la caja de ahorro”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *