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El CIASFE suma profesionalismo a la elaboración de un plan de manejo para los Bajos Submeridionales

El Colegio participa de un comité interdisciplinario que estudia esa región, con el foco puesto en la sustentabilidad.

Con el objetivo de sumar conocimientos técnicos, de gestión y de aportar una mirada amplia sobre los recursos naturales con eje en la sustentabilidad, el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Fe (CIASFE) participa de un comité a cargo de la formulación de un plan director -sujeto a una Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) para la región hídrica de los Bajos Submeridionales, así como también en el diseño, provisión y operación de una red de monitoreo hidroambiental. El ingeniero agrónomo Carlos Carballo (MAT 82-3-0041), presidente de la 3ra circunscripción del Colegio, es el delegado de la institución en esa instancia y forma parte del equipo multidisciplinario que trabaja en torno al desarrollo productivo de esa región que comparten Santa Fe, el Chaco y Santiago del Estero.

¿Cuál es la participación del Colegio en ese comité sobre los Bajos Submeridionales?

Cuando se decidió que como Colegio íbamos a participar de este equipo multidisciplinario pensamos en ser dos representantes, José Trombert de la 1ra y yo por la 3ra circunscripción, a partir de allí como técnicos estamos participando de ese espacio, por la pertenencia que además tenemos a la región. Es un equipo conformado desde el gobierno nacional, y que acá en la provincia tiene representantes de varias carteras como Infraestructura, Recursos Hídricos y Producción. Algo parecido se replica en las otras dos provincias que tienen jurisdicción sobre los Bajos. La parte estatal está representada por esos ministerios, que tienen acción directa con lo que se vaya a hacer.

¿Con qué enfoque están trabajando, al ser una zona delicada desde lo ambiental?

El enfoque en este caso para este plan maestro de los Bajos, justamente, es mucho más amplio que solo lo productivo. Nosotros estamos ahí porque lo productivo es importante, pero esto tiene una fuerte impronta de cuenca con mirada ambiental. Se trata que sea un proyecto lo más abarcativo posible, por eso se está haciendo un relevamiento de cómo están hoy los Bajos, qué les falta y que potencialidades tienen desde una mirada que contempla lo ambiental, lo productivo, lo económico, la infraestructura, la educación y la salud. O sea, no quedarse solo en lo que sea necesario para el manejo del agua, sino también avanzar en otros aspectos de conectividad, comunicaciones y desarrollo social. Hoy es una zona que no tiene ni acceso a agua potable con una red de tendido eléctrico insuficiente. Por eso todo está contemplado, pero con un especial interés en que todo lo que se haga no sea sólo desde la mirada productivista, sino que sea un proyecto conciliador.

¿Ya hay detalles del proyecto de intervención?

Como venimos diciendo todo debe quedar plasmado un proyecto inclusivo y abarcativo, los tiempos y los montos ya aparecerán y luego hay un camino burocrático de autorizaciones. Pero acá lo interesante es que lo que se está planteando es algo integrador, no sólo se trata de hacer dos canales y una compuerta. Por eso estamos también trabajando junto al Observatorio de Suelos, porque el uso del suelo es un tema primordial. Los Bajos son una región que no tiene condiciones para soportar desarrollos productivos sin un buen manejo, por el tipo de suelo predominante. No se puede hacer cualquier tipo de explotación.

¿De qué tipo de producciones estamos hablando?

Soja obviamente no se hace, salvo algún lote en el domo occidental. La región está muy dirigida al algodón, al girasol y algo al sorgo, que también se está haciendo. Pero las mayores posibilidades son para la ganadería, siempre que se mejore el tipo de manejo que se hace. Es una zona con muy baja densidad poblacional ya que en la mayoría de los casos se trata de trabajadores del tipo golondrina o productores que van con cierta frecuencia, aunque también hay puesteros y residentes. Ese es el panorama general.

¿Cuál es el aporte específico que pueden hacer los profesionales de la agronomía?

De la parte nuestra, tal como venimos pregonando en este último tiempo, la palabra clave es sustentabilidad, que es la idea que guía todas las acciones desde el Colegio. Para eso tenemos herramientas como el Observatorio de Suelos y los manuales de BPA (Buenas Prácticas Agropecuarias), pero sobre todo lo que se puede hacer desde el Observatorio puede ser muy importante porque es una plataforma que brinda buena información teniendo en cuenta las fragilidades de ese ambiente. A nuestra profesión le compete tanto la agricultura como la ganadería, podemos aportar conocimientos y tecnologías de producción acordes a las exigencias de hoy. Disponemos de muchas herramientas como profesionales, y tenemos una responsabilidad relevante.

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