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Un caso de economía circular y agregado de valor

El Ing. Agr. Barrinat al frente de la cooperativa de Monje gestiona varios proyectos tendientes a reingresar los residuos al sistema productivo.

La actividad principal de acopio, acondicionamiento y comercialización de granos que se complementaba con la elaboración de balanceados ahora también con la generación de biofertilizantes y energía tras la puesta en marcha de un biodigestor y la producción de biodiesel para abastecer vehículos de la cooperativa.

La economía circular es un paradigma que busca modificar la forma en que producimos y consumimos. Frente a la economía lineal de extracción, producción, consumo y desperdicio, la economía circular alienta un flujo constante, una solución virtuosa, en la que los residuos puedan ser utilizados como recursos para reingresar al sistema productivo. De esta manera, se reducen los desechos y se extraen menos bienes naturales del Planeta. La Cooperativa Agrícola Ganadera de Monje es un modelo de economía circular en la provincia. 

El ingeniero agrónomo José Luis Barrinat (Mat. 82-1-006), , presidente de la cooperativa, contó todos los proyectos que se pusieron en marcha en Monje. Si bien la actividad principal de la cooperativa -como de tantas otras- es el acopio, acondicionamiento y comercialización de granos, ya hace varios años que en la cooperativa entendieron que había que “agregar valor a la producción granaria” y fue así que a partir de la planta de balanceados, la incorporación de un biodigestor, se fueron encarando otras actividades y tecnologías que convierten hoy a la Cooperativa Agrícola Ganadera de Monje en un modelo de economía circular. “Cada paso que damos agregamos más valor”, subrayó Barrinat, quien hoy está al frente de un equipo que siempre está estudiando nuevas alternativas y pensando en nuevas opciones para implementar en la cooperativa. 

“Las cooperativas en general tememos como unidad principal el acopio, acondicionamiento de los granos y comercialización de los granos de los asociados. El otro rubro grande es la distribución de insumos para los asociados. Estábamos dedicados a eso y con el tiempo se fue agregando distribución de combustible, gasoil para la maquinaria y camiones, pero la cooperativa siempre tuvo la idea de diversificarse”, contó el ingeniero agrónomo al tiempo que contó de qué se tratan las unidades de negocios de la cooperativa que tiene unos 500 asociados, 300 en forma activa, y tiene 67 años de vida. 

Uno de los primeros pasos que se dio la cooperativa de Monje fue una planta de alimentos balanceado, tiene unos 35 años. Si bien no había tanta ganadería en la zona había algo de pollos y ponedoras y con el correr de los años y la llegada del ganado hubo que suplementar a la hacienda con balanceado. Luego se dio la posibilidad de comprar los cerdos que eran de la empresa Cotar, a los que les vendían balanceados. Años después se sumó la planta aceitera que procesa soja -tiene 15 años- y en un primer momento se pensó como agregado de valor porque “el expeller andaba muy bien como ingrediente en el alimento balanceado”. Barrinat contó que actualmente tienen una cartera de 60 productores a los que abastecen con expeller en sus establecimientos.  

“Con esa visión de agregar valor” después salió el tema del biodiesel, y la glicerina que es un subproducto “que es una máquina de producir metano”. El presidente de la cooperativa explicó que ese subproducto lo llevan al biodigestor y en poco tiempo larga muchísimo metano. 

“Fueron cosas que se fueron dando, integramos todo y solucionamos la parte ambiental de cada una de las actividades que tenemos y aprovechamos lo que antes eran desperdicios, los transformamos en energía eléctrica y biofertilizantes. Lo de economía circular se dio no porque hayamos pensado en un primer momento en eso, pero teníamos un problema ambiental y se fueron dando las cuestiones”, puntualizó al tiempo que destacó la importancia del apoyo institucional por parte de la provincia y del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) y financiero para encarar nuevos proyectos. 

Como parte de “lo que se viene”, Barrinat adelantó que proyectan encarar la comercialización del biofertilizante ya que en la cooperativa sólo tienen 35 hectáreas para aplicarlos y se les genera un excedente. Primero van a tratar de ubicarlo en otros campos vecinos pero en la medida que aumente la producción los planes apuntan a secarlo y transformarlo en sólido, para eso también deberán invertir en un transporte. “En la medida que se va agregando valor se genera trabajo y en estos pueblos tan chiquitos es muy importante. Monje tiene 3 mil habitantes y no tenemos ninguna industria”, indicó el presidente de la cooperativa de la localidad santafesina asociada a la Asociación Cooperativas Argentinas (ACA). 

Barrinat también explicó que la puesta en marcha de diferentes secciones o unidades de negocio permiten a la cooperativa ser más estable en lo económico. “Las que tienen solo granos se les pone difícil la rentabilidad, hay mucha competencia. A nosotros la diversificación nos permite estar más tranquilos y estar más estables. Como tenemos asociados en Maciel, Oliveros y Clarke en 2013 pudimos comprar una planta chica de acopio en la zona de Oliveros. Pudimos crecer”, resaltó y destacó: “Una cooperativa fuerte banca a sus asociados”. 

Paso a paso, el camino

La cooperativa tiene su planta principal en la localidad de Monje y una sucursal en la localidad de Oliveros. Acopian entre 80 y 100.000 toneladas de granos por año, principalmente soja y también, en menor cantidad, trigo, maíz y sorgo. En los últimos años también acopiaron girasol. Respecto a la ganadería, en la zona hay principalmente ganadería de carne bovina. 

La cooperativa tomó la decisión de hacer una planta de balanceados para proveer a sus asociados cuando tenían que traer la hacienda de la isla a sus campos para poder suplementarlos, para poder terminarlos y venderlos como lo hace cualquier invernador. En un primer momento la planta de balanceados producía alimentos para ganado vacuno, pero luego empezaron a producir alimento para pollos parrilleros y ponedoras. Luego las integraciones coparon la producción de pollo parrillero, los productores independientes desaparecieron y se perdió ese mercado al igual que el de la producción de huevos. 

Hacia el año 2000 se inicia una producción de cerdos en forma asociativa con la cooperativa Cotar (Cooperativa de Tamberos de Rosario), que estaba lindante a la planta de acopio. Algunos años después la cooperativa termina comprando el criadero y el campo a Cotar y continua con la producción de cerdos. Actualmente en la granja hay aproximadamente 200 cerdas madres, lo que implica unos 4500 animales entre todas las categorías. Tiene una producción de 90 a 100 cerdos capones por semana lo que equivale a una producción de unos 4600 animales de 110 a 115 kg de producción anual.

En el 2004 comenzó la construcción de una planta de extracción de aceite de soja por extrusado. Esta planta produce aceite y expeler de soja. Este expeler tiene un residuo de aproximadamente un 4 por ciento de aceite de excelente calidad para la formulación de alimentos para cerdos, feed lot, pollos y tambo. La producción actual se utiliza en la granja de cerdos de la cooperativa y también se provee a unos 50 clientes aproximadamente, destinado principalmente cerdos y tambo.

También cuentan con un laboratorio para analizar la calidad de los alimentos balanceados que se producen como así también la de la materia prima con la que se los formula. También realizan análisis de suelo y día por medio, analizan el sustrato del biodigestor para monitorear su funcionamiento.

La cooperativa producía alimento balanceado y aceite. En un momento pasaron de vender un commodity como es el aceite, a elaborar aceite desgomado y venderlo a las compañías de agroquímicos con el que formulaban coadyuvantes. Unos años después y a sugerencia de estos compradores, comenzaron a producir aceite metilado de soja para abastecer a estas empresas, y también para su utilización en la flota de vehículos de la cooperativa como biodiesel al 100%. Se hizo un seguimiento del funcionamiento de estos vehículos (camiones y camionetas), comprobándose el correcto desempeño de los mismos. Para lograr una calidad Premium, con bajo contenido de azufre, incorporaron una centrifugadora. Esto se frenó con la pandemia ya que si bien se pudo instalar todavía falta poner a punto el sistema de centrifugado.

En 2016 gestionaron un crédito para la construcción del biodigestor en principio para procesar los residuos del criadero de cerdos, que hasta ese entonces tenían lagunas de efluentes a cielo abierto.

 Los residuos generados en cada proceso son utilizados como insumo para otro. El criadero de cerdos tiene unas 200 madres que genera unos 33 m3 por día de efluentes que van al biodigestor. La planta de acopio genera un volumen estimado de 19 ton/año de residuos (mercadería de rechazo, limpieza de pozos de noria etc.) que también va a parar al biodigestor. La planta de alimentos balanceados también genera residuos (polvillos, mercadería de rechazo, etc.) que también se vuelca a biodigestor. La planta extractora de aceite de soja, genera expeller y también aceite, que por un proceso de decantación se le separan las gomas para producir aceite desgomado. Estas gomas se vuelcan también al biodigestor. En el proceso de metilación del aceite para producir biodiesel, se produce también glicerina, la cual también va al biodigestor. Todos estos subproductos se incorporan al biodigestor en una proporción determinada para que este funciona de manera adecuada. 

Cuando empezó a funcionar el biodigestor, comenzó a producir biogás el cual fue utilizado en la planta secadora de soja, que va a la extrusora (necesita tener no más de 10 a 10,5% de humedad). En un momento, el aumento del costo de la electricidad hizo que se considerase utilizar el biogás para producir electricidad. Se hizo un proyecto donde se analizó que era más conveniente producir electricidad y se decidió llevarlo a cabo. Se gestionó la adquisición de un motogenerador que usa biogás como combustible al PROBIOMASA (Proyecto para la promoción de la energía derivada de biomasa), que tenía convenio con la FAO (Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). 

En la actualidad, si bien el motogenerador está probado y funciona bien, no se está usando porque como el biogás contiene azufre, es necesario eliminarlo para que el motor funcione correctamente. Se instaló un filtro para eliminar el azufre y un medidor de azufre en el gas, que se está terminando de instalar. Se hizo un convenio con la Empresa Provincial de Energía (EPE) y se instaló un medidor que permite usar energía de la red y cuando funciona el generador de la cooperativa, se utiliza la energía que éste produce. Se estima que el generador abastecerá entre el 30 y el 40% de la energía eléctrica que demanda la planta extrusora. Es un motor de 100 HP funciona aproximadamente unas 10 horas diarias.

En el caso de las gomas que se extraen del aceite, hubo algún problema de taponamiento de las cañerías del biodigestor, por las que se hace la recirculación de fluidos. Actualmente se mandan menos gomas al biodigestor ya que una parte de estas se le agrega al expeller.

Cada 6 a 9 meses se están sacando los biodigeridos y se lo usa para fertilizar el campo de producción de la cooperativa que son unas 35 has. Por ahora se alquila una estercolera que esparce el biofertilizante. 

Además, con la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) se empezaron a hacer estudios acerca del uso del biofertilizante pero se interrumpieron por las restricciones de movilidad y traslado originadas por la pandemia.

La planta extrusora de la aceitera, en el proceso de prensado, alcanza de 120 a 130 grados centígrados de temperatura cuando se muele la soja, produciendo vapor de agua. Al principio se eliminaba al exterior del galpón. La gente que nos asesoraba nos sugirió que se lo utilice llevándolo por cañerías a la parte de abajo del biodigestor, y a través de un difusor de temperatura. También el motor del generador genera calor y también se aprovecha junto con el calor de la planta aceitera.

También se instaló un laboratorio de análisis, en el que se controlan los principales parámetros de calidad de los procesos de la planta. Se controla la calidad del aceite que entra en la producción de aceite metilado y otros parámetros que dan la idea de la calidad del producto que se está elaborando, tanto para aceite metilado como para biodiesel. Un camino a la economía circular que no se detiene.

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